Thursday, June 22, 2006

De mayor quiero ser...

Si me preguntan cuál sería mi trabajo ideal siempre respondo lo mismo: escritora de guías de viajes, como dijo Susan Sarandon en aquella entrevista del Actor's Studio (¿por qué no lo echan de nuevo?). Y es que no se me ocurre nada mejor que dedicarme profesionalmente a conocer nuevos lugares y a escribir sobre ellos. De pequeña siempre quise ser escritora (entre otras muchas y disparatadas cosas), pero descubrí que me falta ese algo necesario que distingue una prosa correcta de la genialidad (eso le tocó en suerte a mi "Geburtagsschwester", no pueden nacer el mismo día dos escritoras, qué le vamos a hacer). Así que seguí dedicándome a la literatura, aunque de otro modo.
También quise ser periodista. En realidad, yo quería ser enviada especial. Me daba una envidia ver a los de la primera hoy en Roma y mañana en Tombuctú... Me parecía una profesión genial, claro que luego advertí que muchos de ellos tienen que cubrir las guerras, y ya no me pareció tan divertido. Yo sólo tenía ganas de conocer el mundo.
Últimamente la fortuna está de mi lado, y el destino me ha deparado la posibilidad de poder viajar en pocos años a bastantes lugares.
Pero como de momento no tengo suficiente dinero (ni el tiempo) para conocer todos aquellos países que aún están en mi lista de pendientes, ésta es mi manera particular de conocer el mundo, a través de las postales. Es una afición que heredé de mi madre, y que me acompaña desde la infancia, cuando me dió las tres o cuatro que le quedaban de su pequeña colección juvenil. Poco después llegarían aquellas horrendas postales (que todavía hoy conservo) en las que se pegaban adhesivos de Barbie, de manera que la muñeca más estilizada y recauchutada del mundo mundial viajaba en un plín a los confines del universo. Creo recordar que en las mías Barbie y sus amigos están contemplando las pirámides de Egipto y el skyline neoyorquino. Para seguir alimentando mi vocación viajera mi tía me trajo de América una Barbie Hawai (que no se vendía aquí). Era la más molona entre las molonas, con su piel morena y su pelo castaño tostados por el sol. Así que comprenderéis con facilidad que yo, de niña, lo que quería era ser como mi Barbie.
Mmmm, en realidad este post iba a ser una breve explicación de por qué me gustan las postales, pero de una manera insospechada he acabado acordándome de una muñeca que duerme el sueño de los justos en el armario ropero del pueblo. Cómo es la memoria.

4 comments:

Pat Rizia said...

Geburstag Schwester agradece el cumplido y la anima a usted, número uno en todo, a coger un boli y contar y contar. Besos mil.

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